Me quieren mucho más fuera
Las compañías, como las personas, tienen un problema: no les gusta escuchar. Bueno, en realidad, no es que no les guste, es más bien que no tienen valor para ello. En el caso de las personas, es más frecuente que uno se vea obligado a vencer ese temor a escuchar lo que no le gusta, porque más tarde o más temprano se lo harán saber. Pero para las empresas es relativamente sencillo esconderse.
Hay una prueba infalible: son los correos electrónicos genéricos tipo atencionalcliente@loquesea.com o elempleadoesloprimero@loquesea.es. En el mejor de los casos, devuelven una respuesta estándar; en el peor, no emiten respuesta ...