Prólogo

El liberalismo recibe reproches éticos, teóricos y políticos.

Se alega, así, que el liberalismo es moralmente sospechoso, porque promueve sentimientos individualistas, materialistas y egoístas, y conductas que conceden primacía exclusivamente al interés personal a expensas del bien común. Los liberales se defienden señalando que las personas pueden perseguir su propio interés sin perjudicar de manera necesaria el interés general, que este interés general no resulta amparado si la libertad individual padece en manos de los gobernantes, y que la moral ha formado parte de su pensamiento desde siempre: son legión los pensadores que, desde Adam Smith hasta Hayek, la han ponderado e integrado en su corpus doctrinal. Asimismo, en su esgrima ...

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