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2.1. El tren solo pasa una vez… subámonos
En fases iniciales y sin garantías, era casi imposible endeudarnos para conseguir los fondos que nos permitieran financiar el proyecto y no ceder así participación a un inversor externo. Habíamos comprendido algo difícil de percibir por muchos emprendedores: era mejor ceder una parte del capital si así aumentábamos el valor global del proyecto. En definitiva, era mejor disponer de un porcentaje menor de una empresa que disponer el todo de nada.
Para encontrar ese primer capital que nos pedía el proyecto era imprescindible pensar en términos de rentabilidad, había que ponerse en la piel del inversor si queríamos conquistarlo. Enseguida nos dimos cuenta de que ese cambio de chip era necesario para acercar ...