Introducción
La ingeniería de software es dura. Para tener éxito en ella, tenemos que aprender continuamente, ya sea probando nuevos lenguajes, explorando nuevas tecnologías o manteniéndonos al día con nuevos frameworks populares. Sin embargo, aprender un nuevo marco JavaScript cada semana no es el aspecto más difícil de nuestro trabajo. Dar sentido a los nuevos dominios empresariales puede ser mucho más difícil.
A lo largo de nuestras carreras, no es raro que tengamos que desarrollar software para una amplia gama de ámbitos empresariales: sistemas financieros, software médico, minoristas online, marketing y muchos otros. En cierto sentido, eso es lo que diferencia nuestro trabajo de la mayoría de las demás profesiones. Las personas que trabajan en otros campos a menudo se sorprenden cuando descubren cuánto aprendizaje implica la ingeniería de software, sobre todo cuando cambian de lugar de trabajo.
No comprender el ámbito empresarial da lugar a una implantación subóptima del software empresarial. Desgraciadamente, es bastante habitual. Según los estudios, aproximadamente el 70% de los proyectos de software no se entregan a tiempo, dentro del presupuesto o de acuerdo con los requisitos del cliente. En otras palabras, la gran mayoría de los proyectos de software fracasan. Este problema es tan profundo y generalizado que incluso tenemos un término para él: crisis del software.
El término crisis del software se introdujo en 1968.1 Cabría suponer que las cosas habrían mejorado en ...
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