Introducción
Este trabajo se ha traducido utilizando IA. Agradecemos tus opiniones y comentarios: translation-feedback@oreilly.com
¿Por qué fallan nuestros diseños?
¿Qué te viene a la mente cuando oyes la palabra caos? Quizá pienses en una ruidosa bolsa de valores, o en tu cocina por la mañana: todo confuso y revuelto. Cuando piensas en la palabra orden, quizá pienses en una habitación vacía, serena y tranquila. Sin embargo, para los científicos, el caos se caracteriza por la homogeneidad (igualdad) y el orden por la complejidad (diferencia).
Por ejemplo, un jardín bien cuidado es un sistema muy ordenado. Los jardineros definen los límites con caminos y vallas, y delimitan los parterres de flores o los huertos. Con el tiempo, el jardín evoluciona, haciéndose más rico y espeso; pero sin un esfuerzo deliberado, el jardín se volverá salvaje. Las malas hierbas y las gramíneas ahogarán a otras plantas, cubriendo los caminos, hasta que al final todas las partes vuelvan a tener el mismo aspecto: salvaje y desordenado.
Los sistemas de software también tienden al caos. Cuando empezamos a construir un nuevo sistema, tenemos la gran idea de que nuestro código será limpio y estará bien ordenado, pero con el tiempo descubrimos que va acumulando desechos y casos de perímetro y acaba siendo una confusa maraña de clases gestoras y módulos de utilidades. Descubrimos que nuestra arquitectura de capas sensatas se ha derrumbado sobre sí misma como una bagatela demasiado empapada. Los sistemas de ...
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