Prefacio
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Una vez Noé estaba en el océano, y una ola se le echó encima y le dejó sin aliento mientras le hundía más en el mar. Justo cuando empezaba a recuperar el aliento, otra ola le cayó encima. Le extrajo gran parte de la energía que le quedaba. Le hundió aún más en el océano. Justo cuando empezaba a recuperarse, otra ola más cayó encima. Cuanto más luchaba contra las olas y el mar, más energía consumía. Se preguntó seriamente si moriría en ese momento. No podía respirar, le dolía el cuerpo y le aterrorizaba la idea de ahogarse. Estar cerca de la muerte le ayudó a centrarse en lo único que podía salvarle, que era conservar su energía y utilizar las olas, no luchar contra ellas.
Estar en una startup que no practica DevOps se parece mucho a ese día en la playa. Hay fuegos de producción que arden durante meses; todo es manual, las alertas te despiertan durante días dañando tu salud. La única escapatoria de esta espiral mortal es el camino DevOps.
Haz una cosa bien, luego otra, hasta que encuentres la claridad. Primero, configura un servidor de compilación, empieza a probar tu código y automatiza las tareas manuales. Haz algo; puede ser cualquier cosa, pero ten una "predisposición a la acción". Haz bien esa primera cosa y asegúrate de que está automatizada.
Una trampa habitual en las startups o en cualquier empresa es la búsqueda de superhéroes. "Necesitamos un ingeniero ...