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Lo llaman cerdo y, sin embargo, ¡
no dejan de él ni
el rabo! Hablamos de esa vida de lujo y cuidados con
fecha de caducidad. Dura existencia, la del cochino,
que proporciona sublimes momentos cuando va direc-
to a la boca y recrea un mundo de sensaciones, olores
y texturas en pos de sorprender a esa parte del cuer-
po aún no afrentada por agente externo: el paladar.
Dicen que la adicción más dura es el amor y el mejor
afrodisíaco, la entrega. Sin embargo, el ser humano
sigue empeñado en aderezar sus ratos de ocio con
todo tipo de estimulantes que le gratifiquen. Y el buen
jamón… es uno de ellos. Así que haremos las maletas
para ir donde está la tentación.
Y caeremos justo en un camino que descubre no
sólo el recorrido en el que, ...